sábado, 7 de julio de 2012

El León de la Metro a Cuidar los Niños

A veces la cura para una enfermedad es peor que la enfermedad misma.  Pero para el que se está ahogando, una paja en el agua parece un robusto tronco salvador, y a él se le echa mano.

Temprano esta semana el ahogado de esta analogía, Luis Fortuño, ante el fracaso evidente del buscón deluxe, Ángel Cintrón, como Director de una campaña imposible, lo echó a un lado a favor de la Gata Persa de Fortaleza, Marcos Rodríguez Pujada, para intentar un operativo de rescate, aunque sabemos que el ahogado ya ha tragado demasiada agua.  Porque el País ya está totalmente enterado de quien es este farsante que posa de gobernador.

Le digo Buscón al finodo de Ángel Cintrón, no en el sentido del Pícaro Gracioso de Quevedo, sino al procurador de contratos inmerecidos, que claramente llegó a su óptimo nivel de incompetencia.  Traer al centro del cuadro al finodo mayor, Marcos Rodríguez Pujada, que hasta ahora ha ejercido nominalmente como Secretario de la Gobernación, pero en realidad ha sido el gobernador de facto, autor de toda la podredumbre de la Rama Ejecutiva, mientras Fortuño se saca retratitos modositos, posando de tierno monaguillo para propósitos de publicidad.

¿Quién es Marcos Rodríguez Pujada?  Ese fue el autor de la liquidación de toda la infraestructura del sistema de salud pública que el doctor Guillermo Arbona diseñó para Puerto Rico de los años sesenta a 1993.  Vendió los hospitales públicos y los centros de salud a precio de pescado abombao, contrario a la ley que entonces exigía ventas a precio de mercado.  Él y Rosselló cogieron ese dinero y le dejaron la deuda de bonos al pueblo de Puerto Rico.  Semillero de corrupción, ese proceso llevó a prisión a Edison Misla y otros, historia innegable hasta el día de hoy.  En esa traición al pueblo, Rodríguez Pujada destruyó un sistema de salud que con 400 millones daba acceso universal y servicios  a todo el pueblo.  Hoy, con el sistema Rosselló-Fortuño, la mitad de esos servicios, pésimos en calidad y acceso, cuestan sobre 2,000 millones de dólares que van a los cuates de Rosselló-Fortuño-Rodríguez Pujada.

Rodríguez Pujada mandó a la Policía a “sacar a patadas” a los estudiantes universitarios de sus líneas de piquetes, tanto como a los trabajadores y ciudadanos que protestaron en el Hotel Sheraton y el Capitolio, por lo cual Fortuño está hoy en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Federal por violación sistemática de los derechos civiles.

Creer que una campaña política en crisis como la que ha maldirigido Ángel Cintrón es salvable por Marcos Rodríguez Pujada, es como suponer que se tranquilizan a unos niños temerosos trayéndole de “baby-sitter” al León de la Metro.

Una campaña política tiene muchos componentes.  Pero el principal de ellos es la mercancía, el artículo que se quiere mercadear.  En este caso, el artículo es Luis Fortuño, con un record en tres años y medio de engaños cínicos en la campaña anterior, más una ristra interminable de incumplimientos, falsedades, mentiras crasas, que lo definen como un farsante en busca de dinero par sí mismo y su familia, y el listado de amigotes a los que ha repartido más de mil millones en contratos fatulos o inmorales.

El Verdugo de Fortaleza --- ciertamente candidato fuerte en la pasarela de las simpatías --- rebuznará prepotente en su frustración ante un pueblo que ya lo conoce, tanto a él como a quien lo mandó, y de ahí marchará hacia donde merece, ¡a las ventas …!

En mi diccionario personal criollo si alguien piensa con las patas, como se ha expresado el nuevo Director de Campaña del PNP es porque es un patán.  Ahora bien, la Academia Española llama patán a alguien que es “hombre terco y grosero”.  Nada más con el testigo.

El caso más patético y lamentable de esta movida desperada de Fortuño es la de llevar a coordinar todas las actividades de gobierno --- Secretario de la Gobernación --- a Miguel Romero, el verdugo de los trabajadores.  No hay más que recordar la función y la dedicación de Don Fernando Sierra Berdecía, o de Frank Zorrilla, padre, como Secretarios del Trabajo, para saber cuan miserable ha sido el record de este Miguel Romero:  el Secretario anti-obrero por excelencia, el alcahuete de los patronos y facilitador de la supresión de los derechos laborales producto de más de 72 años de lucha y conquista, de Don Luis Muñoz Marín, Don Roberto Sánchez Vilella y Don Luis A. Ferré.

Esas dos fichas, Rodríguez Pujada y Miguel Romero, son dos cohetes quemados de los tiempos de la Reina Victoria.

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