viernes, 13 de julio de 2012

Fortuño y el Código Penal: ¡Es cuestión de votos!

Resulta punto menos que increíble que un gobernador fracasado, a tres meses y medio de unas elecciones, se agarre del Código Penal que rige las relaciones civiles de los ciudadanos, para dar un salto a las cavernas y troncharle derechos de libre expresión al pueblo, como bandeja demagógica para acreditarse como defensor de la paz del pueblo.

Después de 3 años y medio de dar palos a ciegas --- lo palos a los estudiantes y a los trabajadores no eran ciegos --- sale ahora con la última edición de la “mano dura” de Rosselló --- tan fracasada como su autor --- para decirle al pueblo víctima de él y de los criminales que si le quitan muchos de los pocos derechos que le quedan --- el de la expresión libre, el desahogo --- la sociedad se va a volver pacífica y segura. 

Los derechos que se niegan en el nuevo Código Penal --- los esenciales, la libre expresión de quejas y agravios contra el Estado, según reza en las dos constituciones que nos gobiernan --- son los constitutivos de una democracia liberal y no totalitaria, que es la de Fortuño.  Pero perece que esa diferencia resulta muy complicada para Fortuño, que prefiere los simplismos autoritarios de la derecha republicana de los Estados Unidos, y la infalibilidad caudillista de los hombres fuertes de América Latina y del Caribe, desde Chávez en Venezuela hasta Fidel Castro en Cuba.  Lo que no saben esas caricaturas de hombres fuertes --- como Rosselló y Fortuño --- es que en el fondo son hombres débiles, asustados ante sus propios pueblos.  De ahí el control, la mano dura, la tala de derechos.

Pero en Fortuño se da un elemento adicional, más allá del ideológico:  es el pánico político.  Ha hecho un juicio sobre el carácter de nuestro pueblo, y sabe su actual situación de inseguridad radical, y ha propuesto un remedio:  en vez de asegurarle más protección concreta, mediante la Policía, la Guardia Nacional, y el sistema judicial de fiscales y jueces, opta por quitarle al ciudadano --- a la inmensa mayoría, víctimas del crimen --- los derechos que le da la Constitución para expresarse, para protestar.

Y ahora viene lo mejor, la razón fundamental para desmochar la Carta de Derechos de nuestra Constitución, y de la americana, ¿y cómo lo justifica?  Cito sus desgraciadas palabras: “… Creo que presenta una gran oportunidad de cuatro meses de las elecciones de saber donde está quien”.  En otras palabras, se trata de una demagogia electorera.  ¡Vergüenza y no euforia, debía darle!

Este “código de Fortuño”  representa un sobrante del antiguo código persa de Hammurabi --- ojo por ojo y diente por diente ---, y un ripio del código de Marcos Rodríguez Pujada, ahora director de campaña: ¡”a patadas”!

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