sábado, 14 de julio de 2012

La “Transparencia” de Guillermo Somoza

El Somoza original, el de Nicaragua, no tenía que fingir transparencia.  Tenía el poder absoluto y total, y bajo ese régimen de supresión de derechos humanos huelgan los reclamos de legalidad, moralidad o derechos frente al estado.  Situaciones tales ocurren creando la ruptura del contrato social culmina en negar y destruir los derechos naturales reservados al pueblo en colectivo y a los individuos en particular.  Ese es el totalitarismo, que la ignorancia de los dictadores, y Fortuño aquí, les impide percibir su barbarie.

En nuestro sistema, las cortes, los fiscales y la policía tramitan el ajuste de derechos y deberes que mantienen la paz y la seguridad social, deslindando delitos y conductas criminosas o permitidas en la Constitución y los códigos, civiles o penales.

En Puerto Rico, a partir del 1902, ese sistema, con enmiendas que ajustan la realidad al derecho y vice-versa, ha funcionado con efectividad aceptable, aunque no exento de fallas y limitaciones.  Para procurar esos ajustes y adaptaciones, la Constitución manda la creación de un Departamento de Justicia, cuyo dirigente ejecutivo, el Secretario, es el celador de los derechos del pueblo frente a los delincuentes y frente a los políticos que quieran desnaturalizar su función utilizándolo como mandadero político partidista de sus intereses y pasiones.  En general, ese sistema y esa función han sido honradas por los Secretarios de Justicia del País, especialmente como producto de nuestra Constitución y Carta de Derechos.

Hasta hoy todo lo anterior ha regido de manera efectiva o aceptable la función del Secretario de Justicia como abogado del pueblo, de todo el pueblo, repudiando la función abyecta de alcahuete pasivo, obediente, del gobernador como político, y de los políticos como guerrilleros partidistas.  Pero el señor Guillermo Somoza ha deshonrado su alta función y ha actuado como muchacho de mandado de Luis Fortuño, Jenniffer González y Rivera Schatz, en espera, ya lo sabe todo el País, de un nombramiento a manos de ese gobernador que lo rebaja --- a una función servil, y un Senado totalmente corrupto.  ¿Y el pueblo?  Sin abogado, que se supone que sea el Secretario.  Porque el otro abogado del pueblo, extra-constitucional, el Colegio de Abogados, también se lo engulleron Fortuño y Somoza. ¿Transparencia?  ¡Si, se le ve todo!

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