lunes, 9 de julio de 2012

La Emergencia es Fortuño

Cuando Luis Fortuño llegó a Fortaleza, producto de una campaña mendaz y de la credulidad del electorado --- que quería creer, ante la crisis económica desatada desde el 2006 como resultado de la destrucción de la base industrial de la Sección 936, obra de Romero, Rosselló y Fortuño --- llevaba preparado un plan similar al que implantó Adolfo Hitler desde 1933 en Alemania tras haber sido electo por otro electorado obnubilado por las promesas fascinantes del Führer.

Hitler empezó --- legalmente, a destruir, eliminar, todas las instituciones de control, de límites al poder del estado, que tiende siempre a tragárselo todo.  Destruyó el poder judicial, los sindicatos, los otros partidos, las universidades --- igualito que Fortuño.

Saquemos cuenta.  En la Ley 7 botó del servicio público a más de 30,000 empleados que llegaron a sus puestos bajo otras administraciones y otros partidos, por partes iguales.  No sólo hizo eso, sino que lo hizo bajo el manto supuesto de una “emergencia financiera” basada en embustes y números fatulos, para hacerle espacio a las tropas azules que fueron luego entrando por la puerta de atrás, mediante su cuerpo administrativo partidista, politiquero, inpreparado.

A esa emergencia sumó la “emergencia energética” --- de puro embuste, ya que el costo del combustible y las fuentes alternas al petróleo eran las mismas que son hoy.  Pero él aprovechó la incapacidad de su rebaño legislativo para especificar, en esa falsa emergencia, que los contratos para implementarla no se tenían que conformar a las leyes vigentes, por ser supuestamente una emergencia.  Eso le concedió la patente de corso de convertir la Fortaleza en una oficina de contratos, cenáculo de buscones, tumbólogos y favoritismo a sus amigotes ricos, protegidos por Marcos Rodríguez Pujada, el destructor del sistema de salud pública de Puerto Rico, al servicio de Pedro Rosselló.

Claro está:  ninguna de esas emergencias podría validarse bajo el estado de derecho vigente al 2 de enero de 2009.  Porque había un Tribunal Supremo que aplicaba las leyes con rigor, cultura jurídica y pudor personal.

Eso exigía, por tanto, destruir primero la independencia judicial, por lo que Fortuño maquiavélicamente diseñó un Tribunal Supremo PNP --- mientras más torpes y más incultos mejor.  Aumentó el número de jueces… ¡y ya está!  Se puede abolir la ley de gravitación universal y ese combo de tarugos con toga dirán que sí a base de que lo dice el gobernador de su partido y el rebaño de Puerta de Tierra.  La última decisión de este mini-tribunal es tan torpe, tan ilegal, que abochornaría a cualquier estudiante de segundo año de Derecho.

Con ese comité político allí, donde una vez actuó el Tribunal Supremo de Puerto Rico, no hay límites a lo que este mini-caudillo tropical puede hacer con impunidad.  Por eso se esmandó con la Ley 7 y con la “emergencia energética” que facilitó el robo organizado en la Autoridad de Energía Eléctrica.  Allí están los cuarenta ladrones.  Alí Babá está en Fortaleza.

Por eso digo, para el País sano … la emergencia es Fortuño.

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