martes, 24 de julio de 2012

Evelyn Vázquez: Recordando a Gil Bonar

A fines de la administración de Pedro Rosselló, el entonces fiscal federal Guillermo Gil Bonar sentenció para la historia un veredicto inolvidable: “La corrupción en Puerto Rico tiene nombre y apellido, se llama Partido Nuevo Progresista”.  El autor y promotor de aquella realidad anda por ahí recibiendo homenajes de la Fundación Ana G. Méndez y del gobierno de Fortuño --- que había dicho que Rosselló era un cáncer --- imponiéndole su nombre a importantes edificios públicos, como el Centro de Convenciones.  Eso es lo que vale la palabra de Luis Fortuño.

Claro está, cada cuatrienio tiene sus ídolos representativos.  Ayer Rosselló, que se retiró derrotado robándose una pensión a la que no tenía derecho --- mintiendo hasta las teleras, al País y a las Cortes --- y hoy Evelyn Vázquez, que no tiene en el vecindario de sus sienes y orejas, sobre el cuello, el más mínimo rastro de pudor, de persona y de mujer, para lucrarse desvergonzadamente de la protección de Fortuño de Tomas Rivera Schatz.  El periódico El Nuevo Día, en su edición de hoy martes 24 de julio, documenta hasta la saciedad la corrupción y la busconería vulgar de esta senadora.

La señora, al responder a esa denuncia, esquiva los hechos y reclama que la persiguen.  Con ello confirma su torpeza moral, que no distingue entre el bien y el mal.

Es de suponer, como la cosa más natural del mundo, que el PNP se abrace a esa corruptela, porque esa es su filosofía de gobierno.  Se trata de la versión femenina del Chuchin ---“estamos en el poder, y el poder es para usarlo, para exprimirlo, sin atención alguna a esas vainas de la ética y la moral”.  Esa es la esencia del régimen safio, jaiba, cínico de Luis Fortuño.

Esta señora ha sido señalada por la prensa, por la oposición política, por la Contralora --- esa cataplasma inerte que a veces uno duda que exista --- y nada le hace mover un nervio de la cara.

Hay que anotar, sin embargo, que la señora no anda sola.  No sólo la acompaña y protege el gangster senatorial de Rivera Schatz, sino el alcalde de Mayagüez, supuestamente popular, Guillito Rodríguez.  Este alcalde tiene a todas luces un dedo amarrado con Peter Muller, el “compañero” de doña Evelyn.  Le ha dado a ganar cientos de miles de dólares municipales a sus dudosas empresas turísticas, hasta el punto de llamarle “brutos” a sus propios asambleistas, por plantear cuestiones de ética y del interés público.

¿Qué razones hay en el fondo de esta conducta del alcalde?  ¿O qué pasiones?  Se trata de un “misterium tremendum et fascinosum” que hace recordar a David Hume (1776):  “la razón es esclava de las pasiones”.

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